22 julio, 2006

 

"No se alcanza el cielo en un día"

Ignacio Ramonet entrevista a Fidel Castro


Buenos Aires, 20 de julio (ANC-UTPBA).- La Agencia Nacional de Comunicación reproduce hoy parte de la entrevista realizada al presidente de Cuba, Fidel Castro, por uno de los impulsores del Foro Social Mundial, el sociólogo y periodista Ignacio Ramonet, quien es el autor del libro Fidel Castro, biografía a dos voces.

Nuestra agencia editará en sus próximos despachos las ideas principales que el primer mandatario Cubano expresó, en un extenso reportaje, donde opinó sobre el mundo, su destino, los cambios sociales, las revoluciones, el terrorismo, la globalización, el Che Guevara, Cuba ahora y después de Fidel, la prensa, el ALCA, Bush y las guerras contemporáneas, entre otros temas.


Primer resumen

-Ahora Estados Unidos propone como solución el ALCA, el Área de Libre Comercio de las Américas. ¿Qué piensa usted del ALCA?

-Que le puedo decir, un desastre. Pero un desastre que se va a poder evitar. Porque fuimos testigos de la colosal batalla librada allá en Mar del Plata, los días 4 y 5 de noviembre de 2005, con ocasión de la llamada Cumbre de las Américas. Hubo una grandiosa batalla contra el ALCA, bueno hubo dos, una en la calle y el estadio, y otra en el recinto donde estaban reunidos los jefes de Estado. Participó toda una fuerza revolucionaria cubana de primerísimo clase, con Abel (Prieto, ministro de Cultura de Cuba) al frente, y también estaban Diego Maradona y Adolfo Pérez Esquivel, el premio Nobel de la Paz, y muchos intelectuales y personalidades prestigiosas en aquella marcha gloriosa de de decenas de miles de ciudadanos del mundo y fundamentalmente argentinos, a los que el emperador (George W. Bush) ofendió llevando un ejército de escoltas y empleando miles de agentes de custodia.

Nadie se iba a meter físicamente con él. Si precisamente lo que él deseaba era que le tiraran un huevo podrido. No, él no merece tan "altos honores", de ninguna forma. Fue una manifestación pacífica, ni un hollejo lanzarían, y al movilizar bajo aquella fría llovizna a tanta gente, marchar durante horas hacia el estadio y construir allí una enorme maza en ese estadio, le dieron una lección inolvidable al imperio, porque le demostraron que son personas, son pueblos que saben lo que hacen y quien sabe lo que hace marcha hacia la victoria, es absolutamente seguro. Y los que no saben lo que hacen son aplastados por los pueblos.

En Mar del Plata el nefasto proyecto del ALCA salió definitivamente derrotado. El ALCA es abrir todas las fronteras de países que tienen un nivel muy bajo de desarrollo técnico a los productos de aquellos que tienen los más elevados niveles tecnológicos y de productividad, de aquellos que fabrican aviones del último modelo, de aquellos que dominan las comunicaciones mundiales, de aquellos que quieren obtener de nosotros tres cosas: materia prima, fuerza de trabajo barata y, además, clientes, mercados. El ALCA sería un tremendo desastre para nuestros países. Una nueva forma de colonización despiadada.

-¿Piensa usted que eso puede aumentar la dependencia de América Latina con respecto a Estados Unidos?

-Mire, si América Latina fuese devorada por el imperio; si nos tragan, como la ballena aquella que se tragó al profeta Jonás, no puede digerirla. Tendría que expulsarla un día, nacería otra vez en nuestro hemisferio. Pero no creo que sea fácil de tragar y tengo esperanzas de que no pueda ser devorada. Los acontecimientos en los últimos años lo van demostrando: no se puede gobernar el mundo de seis mil cuatrocientos millones de habitantes, ni este hemisferio, con un soldado y una bayoneta en cada escuela, en cada casa, en cada parque, en cada organización no gubernamental. Es imposible, porque se multiplican hasta el infinito. En eso tengo la convicción, e incluso soy optimista, creo que los pueblos se librarán.

Siempre digo que hay que contar con los propios norteamericanos, con los intelectuales norteamericanos y canadienses, y con el pueblo norteamericano. Ese pueblo puede ser engañado, pero cuando conoce la verdad, como en el caso del niño Elián, apoyó la causa en más de un 80 por ciento. Ese pueblo hoy se opone al bloqueo de Cuba. Ese pueblo , en número creciente, se opone a la doctrina de la guerra sorpresiva, interventiva, a pesar de que recibió un golpe artero y terrible con el ataque terrorista de Nueva Cork el 11 de septiembre de 2001. Hay que contar con él.

También hay que contar con los intelectuales europeos, porque ustedes han estado haciendo enormes esfuerzos por crear una conciencia.

Además hay ahora una serie de gobiernos, en Venezuela, en Brasil, en Argentina, en Uruguay, en Bolivia, y en otros países, donde se están aplicando medidas progresistas. ¿Cómo ve usted lo que está haciendo Lula en Brasil, por ejemplo?

Obviamente yo veo las reformas que están haciendo Lula con la mayor simpatía. Él no cuenta con una mayoría suficiente en el Parlamento; ha tenido que apoyarse en otras fuerzas, hasta conservadoras, para hacer avanzar algunas reformas. Los medios de comunicación han dado gran publicidad a un escándalo de corrupción de parlamentarios. Pero no han podido implicarlo a él. Lula es un dirigente popular. Lo conozco desde hace muchos años, hemos seguido su itinerario, hemos conversado mucho con él, un hombre de convicciones, inteligente, patriota, progresista, de origen muy humilde y que no se olvida de sus orígenes, del pueblo que siempre lo apoyo.

Y creo que todo el mundo lo ve así. Porque no se trata de hacer una revolución, se trata de ganar un desafío: hacer desaparecer el hambre. Puede lograrlo. Se trata de hacer desaparecer el analfabetismo. También puede conseguirlo. Se trata de darles tierra a los sin tierra. Y también puede hacerlo. Y creo que todos debemos apoyarlo.

-¿Teme usted que pueda haber una invasión o una "guerra preventiva" contra Cuba?

-Si el presidente Bush decidiera invadir Cuba, habría una guerra terrible. Ellos tendría que enfrentar a toda nuestra población organizada y armada, una resistencia popular interminable. A nosotros, esa invasión nos costaría mucho, pero para invadir Cuba y mantener la ocupación del país, calculamos que sería necesarios millones de soldados. En Irak, ellos tienen unos ciento cincuenta mil hombres y ya ve, controlan muy poca cosa. Si usted analiza la correlación de fuerzas que existía cuando nos enfrentamos a Batista -ochenta mil hombres contra tres mil- constata que ellos representaban más de veinticinco veces nuestras fuerzas. Por eso le digo que tendrían que invadirnos y ocupar la isla con millones de soldados. Que no tienen.

Nosotros poseemos medios para hacerle la vida muy dura a un invasor. Además del ejercito regular y de las reservas, disponemos de milicias de tropas territoriales. Millones de personas, hombres y mujeres, dispuestos todos a luchar sin tregua en defensa de la patria. Calculando que el ejército yanqui, para liquidar este país, tuviese que emplear dos militares por cada combatiente nuestro, ellos necesitarían una fuerza de no menos de cinco millones de soldados. Y sufrirían muchas bajas, se lo aseguro. Nosotros les podemos garantizar que aquí están reunidas todas las condiciones para que Cuba se transforme, para ellos, en un infierno, una trampa mortal.

Ellos lo saben, porque entrarían en una lucha de hombre contra hombre, no de divisiones mecanizadas contra divisiones mecanizadas, o de fuerza aérea contra fuerza aérea, o de armada contra armada.

En una guerra convencional, ellos tendrían muchas ventajas. Pero en una guerra de resistencia popular, organizada en todo el país, donde no habría ni frente ni retaguardia, toda su tecnología se reduciría a nada. Mire lo que está pasando en Chechenia o en Irak. ¿De qué les sirve a los rusos o a los norteamericanos su superioridad en armamento pesado y sofisticado? Cualquier hombre o cualquier mujer de Cuba prefiere la muerte a vivir bajo la bota de los Estados Unidos.

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