11 febrero, 2007

 

El Somatén - Triple A

En el año 1997 el periodista y ex-militante montonero Miguel Bonasso publica el libro: "El presidente que no fue" - Los archivos secretos del peronismo (Ed. Planeta).
Allí se hace un racconto de la fallida presidencia de Héctor Cámpora, un dirigente histórico del peronismo de origen conservador, y los convulsionados procesos políticos de mediados de la década del 70.

Uno de los pasajes más interesantes remite a la responsabilidad del General Perón en la conformación de la organización terrorista "Triple A", cuya inspiración se remonta a una vieja institución paramilitar española: el Somatén.

(...) "Mao Tsé-Tung y el general Perón son dos figuras que expresan una misma inquietud y unos mismos anhelos, capaces de cambiar el curso de la Humanidad", declaró Isabel Martínez en París el 7 de mayo (de 1972), minutos antes de embarcarse acompañada por Daniel (José López Rega), Norma López Rega y Gloria, la hija mayor de Oscar Bidegain.Gloria tenía apenas veinte años y su participación en la gira asumía para la Señora y Daniel un carácter emblemático: junto con "Normita" representaban a esa "juventud maravillosa" a la que el Brujo veía "igual, que la China, agrupada en torno a la figura de un conductor". Su inclusión en la gira había sido decidida un mes antes, cuando la muchacha viajó a Madrid, acompañando a su padre, el gobernador electo de la provincia de Buenos Aires. Fueron días primaverales, disfrutados en el confort del Monte Real (donde también paraba Solano Lima) y pasando horas en la quinta 17 de Octubre, frente al líder de carne y hueso, que venía a conocer.En una de esas tertulias, en las que había algunos extraños que Gloria no conocía, Perón se volvió hacia Don Oscar y dijo algo extraño, que la jovencita tardaría años en descifrar.- Lo que hace falta en Argentina es un "Somatén".Mucho después, la hija de Bidegain creyó recordar que el Somatén había sido un cuerpo represivo no oficial probablemente creado por Franco, que había actuado después de la caída de la República.

En realidad el Somatén es una institución armada de Cataluña que se remonta al siglo XI, fue reflotada en 1876 por el brigadier Joaquín Mola y los patricios de Barcelona, y cobró un nuevo impulso en 1923, cuando el general Primo de Rivera, padre del creador de la Falange, encabezó un golpe de Estado. En su "Manifiesto al país y el Ejército" decía el dictador Primo de Rivera:"Somos el Somatén de la legendaria y honrosa tradición española, y como él traemos por lema: paz, paz y siempre paz, pero paz digna fuera y paz fundada en el saludable vigor y en el justo castigo dentro. Queremos un Somatén reserva y hermano del Ejército...".


La sombra de aquella charla se extendería sobre los cadáveres que la Alianza Anticomunista Argentina sembraría en los bosques de Ezeiza, alimentando una sospecha que Gloria no podría confesarse nunca: la idea de la Triple A no había nacido de la cabeza de López Rega, sino en la del propio Perón.¿Por qué el General había exhumado el Somatén ante el padre de Gloria? Porque estaba bastante confundido respecto de Bidegain. Creía que seguía siendo un nacionalista de derecha y depositaba en él esperanzas que luego se irían desvaneciendo. Que tal vez empezaron a desvanecerse en ese mismo viaje. Merced al candor de una joven de veinte años.Al comienzo,

Isabel fue muy atenta con Gloria y le mandó un regalo al hotel. Cuando regresó con su padre a la Argentina, recibió un llamado de Raúl Lastiri diciendo que había un télex del General en Las Bases, donde la invitaba a viajar con Isabel por Asia. Gloria era chica y quedó confundida, pero muy contenta. Viajó de regreso a Madrid con Norma López Rega, que le pareció una chica buena, muy unida con su padre y tal vez demasiado atada a la imagen paterna, como para casarse con Lastiri, que era mayor que Daniel.

En Madrid estuvieron las dos en el Monte Real, y luego partieron con Isabel y López a París, donde los aguardaba Giancarlo Elía Valori. Del cual la hija de Bidegain no tenía la menor idea. En esos días, la incipiente militante de la JP estaba leyendo Peronismo y Socialismo, de Juan José Hernández Arregui, y comenzó a preguntarse quién estaba loco, si el libro o los personajes funambulescos que tenía por delante.Aunque era joven e ingenua, pronto descubrió que algo no funcionaba. Fueron a un restaurante muy lujoso, donde Isabel, López Rega y Valori comenzaron una charla sobre temas esotéricos.Gloria pensó que hablaban en joda y se pasó los primeros veinte minutos riéndose a carcajadas, hasta que la expresión de Isabel le congeló la risa. A partir de ese momento y aunque no le demostraron ninguna animosidad, tuvo la intuición de que le habían hecho la cruz. Cuando regresaron de la gira, que incluyó Corea del Norte y una sonada entrevista de Isabel con Kim II Sung. Perón le mandó una carta a Don Oscar diciendo que Gloria era "una chica extraordinaria" y que temía que Isabelita se la robase para trabajar con ella. Pero Isabel no la volvió a llamar más.


A la jovencita, López Rega le pareció un tipo sin ninguna cultura, pero divertido y campechano. En contraste con Isabel, a la que había que decirle Señora aunque se la conociera desde chica, como Norma. Le molestó su soberbia, que firmara los telegramas "Isabel", como si fuera Isabel de Inglaterra. Y más le molestó descubrir que esa ocultaba una rivalidad personal e histórica insuperable: un día Isabel leyó en los diarios argentinos que la flamante senadora justicialista Perla Emilce de Calderoni había jurado "por Dios, por la Patria y por el recuerdo de Eva Perón", y exclamó, avinagrada: "¿Quién es esa pelotuda?".


Eran pequeñas revelaciones, señales que Gloria enterró en el subconsciente, sobre todo mientras recorrían el Asia, pero que se hicieron dolorosamente evidentes en la intimidad de la quinta, en un almuerzo con José Campano Martínez, un médico de la vieja guardia peronista y que a la joven militante de la JP le parecía "un chupamedias". Que no tardó en hablar a calzón quitado contra Cámpora, aguijoneado por Isabel y López Rega. Perón, en general, permaneció callado, pero en algún momento deslizó también un comentario que Gloria no entendió, pero le pareció negativo. Se quedó mal. Molesta. Sin poder reconciliar su libro de Hernández Arregui con las sordideces de la sobremesa.

Ignorando que era observada y que sus reacciones sinceras e ingenuas tendrían consecuencias en el futuro, Gloria se animó con los herederos. Una vez Isabel y López Rega dijeron que el ERP lo quería matar a Perón, y Gloria, despistada, salió a defender a los guerrilleros. Isabel y López se callaron y anotaron. Unos meses más tarde esa frase despistada de una chica inocente serviría para decir que la mujer y la hijas de Oscar Bidegain pertenecían al Ejército Revolucionario del Pueblo.

En esos días se hallaba en Madrid Carlos Alberto, el hijo menor del Tío, y Daniel aprovechó su presencia para hacerle llegar al "Estimado amigo Dr. Héctor Cámpora" "unas líneas fuera de todo protocolo", donde aceptaba el cargo de ministro de Bienestar Social "con que usted me honra, al ofrecérmelo por expreso pedido del Sr. General Perón y su Sra. esposa".

"Quiero manifestarle - agregaba el astrólogo - que, luego de conversar extensamente sobre el tema con el Jefe del Movimiento, debo aceptarlo como una contribución más a la disciplina del Movimiento y a la subordinación al Conductor del mismo. Puede usted tener la amplia seguridad de mi honestidad y de mi espíritu de colaboración, para que este gobierno cumpla los objetivos justicialistas por los cuales hemos luchado durante tantos y largos años. De mi amistad y sinceridad, creo que usted, tiene pruebas suficientes. De mi honestidad, treinta y tres años al lado del General Perón y de la querida compañera Evita (o sea, desde cuatro años antes de que ambos se conocieran) son testimonio de que ninguna tentación puede ya atraparme. De mi lealtad a la Causa, mi vida entera habla por mí."Después pasaba a detallar la extensa lista de colaboradores confiando - prepotentemente - en que "serían del agrado" de Cámpora por su "idoneidad y la seguridad de sus ideales peronistas". Como subsecretario general había colocado a Duilio Brunello, un hombre cercano a Gelbard, con quien quería estrechar la trenza. El cardiocirujano Domingo Liotta sería subsecretario de Promoción y Asistencia Social; el neurocirujano Matera, de Salud Pública; el ingeniero Celestino Rodrigo, de Seguridad Social, el también ingeniero Juan Carlos Basile, de Vivienda; el doctor De la Vega tendría a su cargo el área del Menor y la Familia, y - dato insólito - el teniente coronel (RE) Jorge Osinde conduciría la inocua "Subsecretaría de Deportes". Todas estas designaciones eran inapelables, porque surgían de una conversación "con el jefe y la señora Isabel". Todos habían aceptado, además. El único a quien podía consultar Cámpora era a Matera. "Pensamos - decía el Brujo refiriéndose a esa posible incorporación - que será un interesante acto político".El ministerio y la fundación Eva Perón permitirían que el nuevo gobierno justicialista fuera "una verdadera revolución social".

Daniel informaba después que llegaría a Buenos Aires el 24 por la mañana "para representar oficialmente (a Perón) en la ceremonia de cambio de gobierno. Su hijo Carlos le explicará los detalles". Concluía con una clara advertencia: "Le ruego reciba mis deseos de que todo marche bien y que Dios nos guíe los pasos, para no incurrir en errores que puedan perjudicar a la Nación".

Unos días más tarde, a su regreso de Madrid, el teniente coronel Osinde visitó al Presidente electo, para subrayar que había sido confirmado por el general como Delegado Militar y sugerirle "la posibilidad de tomar algunos contactos" (con los militares). Cámpora le advirtió que lo más conveniente era tomar "los menores contactos posibles", a pesar de lo cual Osinde citó "a un Tte. Cnel. Navarro a efectos de ofrecerle al Gral. Carcagno, por intermedio de éste, de quien parece ser muy amigo, la Comandancia en Jefe del Ejército". El teniente coronel (Antonio Domingo) Navarro, que Cámpora desconocía en aquel momento, alcanzaría celebridad, nueve meses más tarde, cuando derrocó al gobernador constitucional de Córdoba, Ricardo Obregón Cano. El nombre de Carcagno, en cambio, ya le había sido sugerido por Mario Cámpora, y al Tío le parecía bien, pero había que recabar otras opiniones - empezando por la de Perón - y no era Osinde el hombre más idóneo para hacer el ofrecimiento.


"Inmediatamente lo cité - escribió Cámpora a Perón el 16 - y me manifestó que esa información era inexacta". A pesar de ese dato, el General aprobó el nombramiento de "Delegado Militar" en Bienestar Social y le sugirió al Tío que "echara mano de Osinde y algunos otros jefes que puedan ser de confianza", para resolver el espinoso tema del comandante en jefe del Ejército (...).
http://somaten.tripod.com/

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