06 agosto, 2006

 

Fidel: No creo que Raúl sea más radical, pero sí es tan radical como yo

La Revolución no se basa en ideas caudillistas, ni en el culto a la personalidad



Ignacio Ramonet


El periodista Ignacio Ramonet acaba de publicar un libro con las conversaciones que sostuvo con el líder cubano, Fidel Castro: Biografía A Dos Voces. En la entrevista se incluye un extenso diálogo sobre lo que piensa el líder cubano sobre su retiro y adelantó que lo reemplazaría su hermano Raúl.





–Cuando, desde sus setenta y nueve años, mira usted su vida, ¿qué lamenta no haber podido hacer?






–No haber podido descubrir antes todas las cosas que conocemos ahora, con lo cual, en la mitad del tiempo, habríamos podido hacer lo que hemos hecho en cuarenta y siete años.






–¿Qué lamenta haber hecho?






–He estado pensando a ver de qué me puedo lamentar, algo de lo que pueda arrepentirme. He cometido errores, pero ninguno es estratégico, simplemente táctico. Uno se lamenta de muchas cosas, a veces en un discurso incluso... Pero no tengo ni un átomo de arrepentimiento de lo que hemos hecho en nuestro país y de la forma en que hemos organizado nuestra sociedad.






–Yo quisiera abordar el tema del porvenir. ¿Ha pensado usted en algún momento en retirarse?






–Mire, sabemos que el tiempo pasa y que las energías humanas se agotan. Pero le voy a decir lo que les dije a los compañeros de la Asamblea Nacional el 6 de marzo de 2006 cuando me reeligieron presidente del Consejo de Estado. Les dije: 'Ahora comprendo que mi destino no era venir al mundo para descansar al final de la vida'. Y les prometí estar con ellos, si así lo deseaban, todo el tiempo que fuera necesario mientras tuviera conciencia de poder ser útil. Ni un minuto menos, ni un segundo más. Platón dijo en su libro 'La República' que la edad ideal para ocupar cargos de gobierno es después de los 55 años, Pienso que, según él, esa edad ideal debía ser los 60 años. y me imagino que 60 años en la época de Platón vienen a ser alrededor de los 80 años hoy...






–Usted en varios de sus discursos y entrevistas ha evocado la cuestión de su eventual sucesión, de lo que ocurriría en Cuba el día que usted no dirija este país. ¿Cómo ve usted el porvenir de Cuba sin Fidel Castro?






–Ya le conté los planes de eliminación física. Al principio, mi papel era más decisivo porque había que librar una batalla de ideas muy importante, había que persuadir mucho. Le dije que había prejuicios y que las leyes revolucionarias los fueron transformando. Había prejuicios raciales, prejuicios antisocialistas, todo el veneno sembrado durante mucho tiempo.






–¿Quiere decir que desde hace mucho tiempo, ha pensado usted en una eventualidad de que pudiesen asesinarlo y ha tenido que pensar en lo que podría pasar?






–Ya casi me está preguntando por la sucesión.






–Sí, sí, por la sucesión.






–Yo me podía dar cuenta de lo que podría significar un atentado y entonces yo planteé la cuestión de mi sustitución, y era natural... A Raúl lo veían más radical que a mí. Bueno, yo no creo que fuera más radical que yo, admito que tan radical como yo. Pero como había estado en las juventudes comunistas, veían a Raúl como más radical. A mi juicio, la persona que tenía más autoridad, más experiencia y más capacidad para ejercer el papel de sustituto era Raúl. Hizo un trabajo excelente como organizador y como político realmente. Su misión en las Fuerzas Armadas. Ha sido un educador, un formador de hombres, y con mucha ecuanimidad y mucha seriedad. Es la persona que aún hoy tiene el máximo de autoridad, y la gente tiene una gran confianza en él. También contra él hubo planes de atentado, aunque yo era un imán más atractivo en virtud de la jerarquía y de mis responsabilidades.






–Si usted por cualquier circunstancia desapareciera, ¿Raúl sería su sustituto indiscutible?






–Si a mí me pasa algo mañana, con toda seguridad que se reúne la Asamblea Nacional y lo eligen a él, no le quepa la menor duda. Se reúne el buró político y lo eligen. Pero ya él me va alcanzando en años, van llegando, ya es un problema más bien generacional.






–Es decir, usted piensa que su verdadero sustituto, más allá de una persona, más allá de Raúl, sería más bien una generación, una generación actual...






–Sí, ya son unas generaciones las que van a sustituir a otras. Tengo confianza, y lo he dicho siempre, pero estamos conscientes de que son muchos los riesgos que pueden amenazar un proceso revolucionario. Ya le dije lo que pasaría mañana; pero ya son nuevas generaciones, porque ya la nuestra va pasando. Ya el más joven, digamos, le he mencionado el caso de Raúl, es apenas cuatro años y tantos más joven que yo.






–¿Usted cree que el relevo se puede pasar sin problema ya?






–De inmediato no habría ningún tipo de problema; y después tampoco. Porque la Revolución no se basa en ideas caudillistas, ni en el culto a la personalidad.






–¿El proceso revolucionario socialista en Cuba puede derrumbarse?






–¿Es que la revoluciones están llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones se derrumben? ¿Pueden o no impedir los hombres, puede o no impedir la sociedad que las revoluciones se derrumben? Yo me he hecho a menudo estas preguntas. Los yanquis no pueden destruir este proceso revolucionario, porque tenemos todo un pueblo que ha aprendido a manejar las armas. Pero este país puede autodestruirse por sí mismo. Esta Revolución puede destruirse. Nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra. Si no somos capaces de corregir nuestros errores.

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